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Revista de los Estudiantes de Historia

 Nº 4. Febrero de 2006

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HISTORIA, CULTURA E IDEOLOGÍA EN EL MOVIMIENTO BOLIVARIANO VENEZOLANO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mario Hugo Ayala (Historia)

Universidad de Buenos Aires,

Facultad de Filosofía y Letras, Departamento de Historia

Buenos Aires – Argentina

marioayala75@yahoo.com.ar

 

 

 

"Seria interesante estudiar en concreto, y para un país determinado, la organización cultural que mantiene en movimiento el mundo ideológico y examinar su funcionamiento práctico” (GRAMSCI: 1970:364)

                                                                                                                                        

El presente trabajo pretende indagar el perfil ideológico del Movimiento Bolivariano Revolucionario (MBR) venezolano en sus núcleos de articulación con el imaginario social-popular y las manifestaciones de la memoria histórica colectiva. Tal proyecto nos llevará a sumergirnos y abordar uno de los problemas emergentes en la constitución y desarrollo político de todo movimiento social: la apropiación y resignificación de una memoria histórica preexistente en la construcción de una identidad política capaz de cohesionar ideológica y organizativamente a los sectores subalternos.

Una de las hipótesis centrales de esta ponencia es que fenómenos tales como el Neozapatismo y la Revolución Bolivariana han reinstalado este debate en muchos movimientos sociales latinoamericanos acerca nuevos modelos de cambios societal y los desarrollos de la conciencia social – de una subjetividad transformadora que oriente la acción social— y la relación de ambos procesos con las matrices de las culturas populares nacionales.

En suma, intentaremos analizar y problematizar la relación entre matrices culturales, tradiciones emancipatorias y memoria histórica popular con la propuesta ideológica del  árbol de las tres raíces (Simón Bolívar, Ezequiel Zamora y Simón Rodríguez) lanzada a la sociedad  por el MBR, fenómeno que  se ha institucionalizado con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia y que caracteriza el actual escenario político venezolano.

Las preguntas que generaron este trabajo giran en torno a la ideología del bolivarismo y del consenso masivo que ésta ha logrado en amplios sectores y actores sociales venezolanos, en particular los sectores populares.

 

1.      Introducción

La relación entre los movimientos populares y la dinámica de las tradiciones históricas –en particular las matrices y significados profundos de los mitos populares colectivos–  fueron un aspecto de la realidad en  que la izquierda tradicional de nuestros países ha reparado muy poco. En más de un caso el saldo ha sido la falta de apoyo de los sectores mayoritarios a sus proyectos. Inclusive para algunos autores el marxismo ortodoxo parece haber sido una ideología “sin sujeto en Latinoamérica”: incluidas contadas excepciones, la doctrina marxista-leninista tuvo limitaciones para comprender los rasgos originales y la particular complejidad cultural de las clases subalternas nacionales latinoamericanas, quedando reducida a elites intelectuales y a un reducido arco social (ARGUMEDO: 2002).

En la década de 1920 José Carlos Mariátegui, uno de los más claros exponentes de  la discusión con la ortodoxia pro-soviética, inaugura una tradición en el marxismo latinoamericano. Sus preocupaciones por construir en su Perú natal una fuerza revolucionaria capaz de transformar la sociedad lo llevaron a plantear problemáticas, herramientas teóricas y conceptos autóctonos y originales para interpretar su realidad nacional a partir de una crítica y recreación de su reflexión desde el marxismo, entre ellos el del desarrollo de la conciencia social (ARICÓ:1978).

Fue nuevamente a partir de la Revolución cubana de 1959 que el pensamiento crítico latinoamericano sufrió profundas transformaciones en paralelo con la renovación de las perspectivas a la hora de pensar las estrategias revolucionarias, a la vez que potenció las transformaciones de enfoques en las ciencias sociales (LOWY: 1991). Sin embargo este tradición de pensamiento también debió dar cuenta, intentar comprender y explicar, los procesos populistas encabezados por Juan D. Perón en Argentina, Getulio Vargas en Brasil o Lázaro Cárdenas en México. Y algo íntimamente relacionado: el nacionalismo revolucionario de origen militar.

 Este tipo de movimientos político-militares revolucionarios que surgieron en las fuerzas armadas de algunos países del subcontinente probaron su influencia y peso resolutivo en la configuración de proyectos de sociedad. Aunque la mayor parte de los militares latinoamericanos asumieron la función de gendarmes de las clases dominantes locales y de las estrategias de seguridad hemisférica de Estados Unidos, existieron procesos desarrollados al margen en que se comprometieron con proyectos populares.

El caso de los militares venezolanos del MBR, en tanto movimiento político nacido en el seno del ejército, puede considerarse parte de esta tradición destacando su elementos de novedad: haber conseguido articularse y fundirse con organizaciones de la sociedad civil, delinear una estrategia de construcción de organización popular anclada en la movilización y la participación con un fuerte trabajo ideológico sustentado en la ideología del "bolivarismo". La capacidad demostrada por un sector mayoritario la sociedad venezolana para repeler el golpe de estado de abril de 2002 y las sucesivas victorias electorales del MVR puede ser considerada como una de  las implicancias que ha tenido esta estrategia de construcción política. Estrategia que, junto con el decisivo apoyo de los rangos intermedios y bajos de las Fuerzas Armadas Nacionales (FAN), ha garantizado la continuidad del gobierno de la Revolución Bolivariana.[1]

 

2.       El movimiento bolivariano revolucionario (MBR)

Estamos en una conferencia en la universidad de La Habana a finales de 1994. El orador es el ex teniente coronel Hugo Chávez Frías en su primera visita a Cuba. En febrero de 1992, tres años después de la revuelta popular conocida como el “Caracazo”, se había hecho conocido por haber encabezado un levantamiento militar contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez. En nombre del "Movimiento Revolucionario Bolivariano", pretendían tomar el poder para poner en vigencia el “Proyecto Nacional Simón Bolívar”.  Cuarenta y cinco segundos en cadena nacional para dirigir un mensaje de rendición a los militares levantados le bastaron para dejar la semilla de lo que hoy se constituyó como uno de los movimientos de masas más importantes de Sudamérica. Había dicho “hemos fracasado por ahora, tiempos mejores vendrán”. Los sucesos que sobrevinieron son de público conocimiento: se transformo en un "héroe nacional", en un fenómeno en sí mismo, su movimiento ganó las elecciones presidenciales de 1998 con 56%, haciendo estallar el tradicional sistema político bipartidista; luego ganaron seis elecciones consecutivas incluidas su reelección en el 2000... .

Pero estábamos en el aula magna de la universidad de La Habana: el disertante, en tono afable y ordenado, describe la estrategia de poder del MBR200.[2] Tres líneas de trabajo: trabajo ideológico, trabajo organizativo y proyecto estratégico de largo plazo. En primer lugar deja bien claro que la bandera ideológica pertinente para Venezuela es el bolivarismo. En clave con esto, llevaron a cabo un “trabajo ideológico de revisión de la historia y las ideas que nacieron en Venezuela y en este continente hace 200 años”, del primer proyecto de nación venezolana y latinoamericana: el “sueño bolivariano”. Decía: “en ese sumergirnos en la historia buscando nuestras raíces, hemos diseñado y hemos lanzado a la opinión pública nacional e internacional, la idea de la inspiración del árbol de las tres raíces”: una bolivariana, otra que viene de Simón Rodríguez –más “profunda y filosófica dentro de nuestro planteo ideológico”–, de donde se toman las concepciones  de revolución política y económica creativa. Y, en tercer lugar una “matriz más reciente” que retoma la figura de uno de “los líderes de la revolución federal” (CHÁVEZ FRÍAS: 1995: 55): Ezequiel Zamora, la cual tiene la función de sintetizar la unión entre ejército y pueblo.[3]

 

2.1. Definiciones y perfil del MBR.

Para autores como la socióloga argentina Alcira Argumedo pensar modelos de transformación de las sociedades latinoamericanas y la constitución de fuerzas políticas  que se pretendan representativas de las mayorías, conlleva tener en cuenta la existencia de una matriz de pensamiento autónoma de orientación nacional y popular en nuestros países, la cual se construye predominantemente bajo formas políticas antes que como discursos teóricos o filosóficos. Esta hipótesis podría ayudarnos a dar cuenta de cómo la "teoría revolucionaria" latinoamericana se sintetizó más en la figura de personajes políticos e intelectuales que tuvieron una participación activa en los procesos políticos a la vez que (o antes que todo) revistió y reviste un fuerte arraigo y articulación con tradiciones populares y mitos nacionales reapropiados en contextos político-sociales específicos.

Adentrándonos en la Revolución Bolivariana, si bien no existe una adscripción a una tradición teórico-conceptual occidental determinada, la matriz del árbol de las tres raíces es una síntesis de los desarrollos de la teoría social de nuestro tiempo y un rescate y revalorización del pensamiento de Simón Rodríguez, con una resignificación incitada y muy estudiada – y en un contexto muy particular – de las figuras y legados hacia el presente de Simón Bolívar y Ezequiel Zamora.

La ideología del MBR se define como “la que sustenta el gobierno que busca la felicidad del pueblo”; y, de esta manera, se articula directamente en el sentido común con el mito bolivariano popular, el Bolívar de los marginados del siglo XXI (SALAS en MATO: 2000). La misma posee una configuración dinámica en el contexto de una renovación del régimen de la vieja república luego de la Asamblea Constituyente de 1999: el de la V República – la "Republica Bolivariana de Venezuela"— basada en la ideología del bolivarismo (BENEDETTI en RIVAS y RODRIGUEZ: 2004: 89).

Sus principios rectores han sido enunciados por Hugo Chávez como "la justicia, la igualdad y la equidad". En sus propias palabras, el motor estratégico del proyecto bolivariano "es la necesidad de hacer justicia y redistribuir la riqueza nacional la que nos hace rechazar el esquema económico generador de exclusión y nos enfrenta a quienes lo defienden” (CHÁVEZ FRÍAS: 2003: 164). Un documento imprescindible para comprender la profundidad de la ruptura que ha generado el MBR en el sistema político venezolano y en el discurso de estado respecto al lugar de lo social y la participación ciudadana – en un explicito enfrentamiento al modelo neoliberal—  es la nueva constitución venezolana de la que tomaremos algunos párrafos a modo ilustrativo:

"El Estado promoverá la iniciativa privada, garantizando la creación y justa distribución de la riqueza, así como la producción de bienes y servicios que satisfagan las necesidades de la población, la libertad de trabajo, empresa, comercio, industria, sin perjuicio de su facultad para dictar medidas, para planificar, racionalizar y regular la economía e impulsar el desarrollo integral del país…" (Art. 112)

"El régimen socioeconómico de la República Bolivariana de Venezuela se fundamenta en los principios de justicia social, democratización…, para garantizar una justa distribución de la riqueza mediante una planificación estratégica, democrática, participativa y de consulta abierta." (Art. 299)

"Por razones de soberanía económica, política y de estrategia nacional, el estado conservará la totalidad de las acciones de petróleo de Venezuela S.A, o del ente creado para el manejo de la industria petrolera…" (Art. 303) (CONSTITUCIÓN DE LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA: 1999; LÓPEZ MAYA en RAMOS: 2002)

 

3.       Imaginario social y memoria histórica en épocas de crisis. matrices culturales y  mitos populares.

Para el análisis de un proceso tan complejo como el de la edificación del dispositivo ideológico y simbólico del movimiento bolivariano, es importante advertir cómo entran en juego las matrices culturales y los mitos populares de una sociedad a la hora de organizar voluntades colectivas.         Para introducirnos en esta problemática nodal, deberíamos tratar de arriesgar hipótesis acerca  la forma en que los componentes simbólicos y culturales de una sociedad se imbrican en los procesos políticos-ideológicos del presente, construyendo significaciones y valores, y muchas veces influyendo en las acciones colectivas. Habría que agregar que en Venezuela la dimensión del proceso ideológico que analizamos se da y cobra sentido en un marco de creciente polarización de la sociedad,  y coincide con los más altos niveles de movilización social y política que han tenido los sectores populares venezolanos a lo largo del siglo XX, de la mano de un proceso acelerado de organización del movimiento popular (HELLNER y HELLINGER en HELLNER y HELLINGER: 2003).

En los aspectos que hacen al imaginario social, las matrices culturales  y su relación con la memoria histórica popular venezolana y su realidad social y política seguiremos a Yolanda Salas, una especialista venezolana en tradiciones orales, imaginarios y representaciones colectivas. Sus investigaciones han puesto en evidencia la existencia de una conciencia popular subalterna,  anclada en matrices profundas y mitos populares, que habían estado operando al margen del poder constituido y que ahora, de la mano del MBR en el gobierno, se ha convertido en la voz de las mayorías, pasando a ocupar el centro del espacio público y del poder.

 

4.1. "El árbol de las tres raíces". Primera raíz: Simón Bolívar, el mito bolivariano popular.

En los procesos de constitución de los estados nacionales se ha intentado articular, en claves  particulares, una serie de producciones culturales sobre las que apoyan su legitimidad, cohesión y continuidad histórica. Un dispositivo hegemónico. Sus formas visibles  pueden observarse en las narrativas de la historia oficial y en los mitos y símbolos secularizados de un estado-nación. Sin embargo, estas últimas se encuentran sujetas a una resignificación y disputa permanente en los procesos históricos. En el caso de Venezuela el lugar que ocupa de Simón Bolívar en la memoria social es paradigmático.

 El bolivarismo fue en Venezuela casi una "religión de estado" durante la mayor parte del siglo XX,  incluso se mantuvo como elemento de control ideológico con el advenimiento de la democracia a finales de la década de 1950 y se fortaleció en las FAN. En la década del ochenta asistimos a una nueva reapropiación del  mito bolivariano en una sociedad en crisis. Este hecho ha sido remarcado por varios autores.[4] Sin embargo hay que señalar que el  bolivarismo del MBR se diferencia del anterior en que ha logrado articularse con una memoria histórica popular latente y subalterna, e intenta construir un sistema ideológico que destaque una cohesión y  organización teórico-conceptual interna, como veremos mas adelante.

Así, detrás de la retórica saturada de imágenes del discurso del presidente Hugo Chávez – que tantas simpatías y reacciones provoca –  existe algo que muchos académicos, analistas y comunicadores sociales no dan cuenta: "Lo importante no es lo que habla sino lo que habla dentro de él. En él hablan las relaciones conviviales de la Venezuela popular, del hombre convivial" (MORENO en HELLNER y HELLINGER: 2003: 283).

En la memoria histórica de los sectores populares, Simón Bolívar puede representar a aquel  que liberó a los esclavos, al libertador del pueblo venezolano del "imperialismo" de la época; puede resurgir como mito que en el presente simboliza la lucha contra la opresión y exclusión social que padecen. En este contexto la imagen de Bolívar pasa a representar una esperanza de liberación, objetivándose en una nostalgia por el pasado o en un deseo social más justo. Condensa valores de justicia, igualdad y de internacionalismo latinoamericano en una clara relación con su realidad social y política (SALAS en ROTKER: 2000). Escuchemos las declaraciones de un entrevistado un ante la pregunta de  quién era Bolívar para él:

"El hombre fue un segundo Jesucristo, porque nadie es capaz de hacer lo que hizo Bolívar. Si Bolívar naciera de nuevo, más de uno correría: esa pila de bandidos que no han sabido manejar los dineros de este país nuestro. Bolívar no puede descansar en paz porque es un país donde tanto ha fallado." (SALAS en ROTKER: 2000:204)

 

Esa ascendencia mítico-religiosa que adquiere la figura de Bolívar es otra de las operaciones que se efectúan en la memoria social para que el mito se realice. De esta manera, el héroe nacional, el que falleció lejos del poder y en la pobreza, el que deseo un "patria bonita" para todos, se transmuta en un héroe sin tiempo, eterno, que no descansara en paz hasta la concreción de la igualdad social.

"Es criminal quien quita la vida por un par de zapatos. Es criminal quien quita la vida a un padre de familia, pero es más criminal quien hace que se mueran tantos niños desnutridos en al país. Han acabado con nuestra patria. Y si Bolívar existiera ellos serian los primeros que fueran a la guillotina."(SALAS en ROTKER: 2000)

 

El significado adquiere independencia con respecto al significante Simón Bolívar, y, claro está, con respecto a la historia como conocimiento disciplinar (.[5] En el presente político y social venezolano el neo-bolivarismo legitima la lucha por una sociedad justa y pasa a significar rebeldía ante el modelo neoliberal y la política tradicional.[6]

Además constituye un registro novedoso: "la nación del libertador" es entendida como emergente del "pueblo bolivariano". En esta concepción de la soberanía popular del neo-bolivarismo – "la patria grande y bonita" – se diferencia del bolivarismo "clásico" tradicional de las elites liberales, en donde se concibe al patriotismo como proceso de construcción del estado-nación y no como voluntad general constituyente.[7] Aunque para ser equitativos deberíamos mencionar que el lugar del líder en este dispositivo ideológico esta lejos de disminuir, en palabras de Yolanda Salas:

"Podríamos hablar de un mesianismo originado en el mito bolivariano popular dramatizado políticamente por el verbo persuasivo de un líder carismático que surge a raíz de una situación de crisis o desorganización social y amenaza."

 

Para esta autora el bolivarismo del MBR lleva implícito una dramatización política del mito bolivariano, que sin embargo dan cuenta de la existencia de "estructuras profundas, a modo de arquetipos culturales, que modelan la conciencia colectiva" y repercuten sobre el comportamiento político (SALAS en MATO: 2000: 201).

Ante este tipo de realidades se nos hace comprensible el arraigo del neo-bolivarismo que ha sabido incorporar la imagen de Simón Bolívar junto a otros símbolos y mitos de la constitución del estado-nación, poniéndolos en juego para la construcción de una voluntad histórica nacional y popular. Dicho proceso puede ayudar a explicar la adhesión y participación de variados sectores sociales en la propuesta de formación de los “Círculos Bolivarianos”, pensados como organizaciones de base  horizontales en todos los ámbitos de la sociedad que permitan la movilización, participación y organización descentralizada de la población”. En abril de 2003 ya existían 220 mil círculos bolivarianos (VELÁSQUEZ: 2003).

 

4.2. "El árbol de las tres raíces". Segunda raíz: Simón Rodríguez

Los paralelismos históricos aleccionadores se han transformado en una práctica recurrente en el discurso del MBR. La figura de Simón Rodríguez es representativa de una concepción filosófica-política autóctona y por lo tanto es constitutiva del neobolivarismo. Simón Rodríguez (1769-1853) fue pedagogo, pensador filosófico, escritor de densas obras de contenido histórico y sociológico, además de viajero incansable y conocedor a fondo de la sociedad hispanoamericana. Y tal vez lo más importante de la elección: fue maestro y mentor del Libertador Simón Bolívar.[8]

Al mismo tiempo que simboliza la fuente filosófica en la que se formo el "padre de la Patria", Simón Rodríguez es también emblema de los esfuerzos por recuperar un potencial teórico autóctono latinoamericano. Ya en su obra Sociedades Americanas (1828) problematizaba e insistía en la necesidad de buscar soluciones propias para los problemas de Hispanoamérica:

 "La América Española es Orijinal= Orijinales han de ser sus instituciones i su gobierno i Orijinales sus medios de fundar uno i otro. O inventamos o erramos".    

(...) "La América no debe imitar servilmente, sino ser original.    
La sabiduría de la Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son, en América, dos enemigos de la libertad de pensar. Nada quieren las nuevas repúblicas admitir, que no traiga el pase... Los estadistas de esas naciones, no consultaron para sus instituciones sino la razón; y ésta la hallaron en su suelo. ¡ imiten la originalidad, ya que tratan de imitar todo!.    
¿Dónde iremos a buscar modelos? Somos independientes, pero no libres; dueños del suelo, pero no de nosotros mismos.    
Abramos la historia: y por lo que aún no está escrito, lea cada uno en su memoria."
[9]

 

La reapropiación del pensamiento y la obra de Simón Rodríguez ha sido retomada por los más variados pensadores desde el siglo XIX, y su figura se transformo en un mito latinoamericano trashumante. En el sistema ideológico del MBR el pensamiento de Simón Rodríguez aporta ese sustento político-filosófico al "árbol de las tres raíces", a la vez que una legitimación intelectual y una perspectiva de interpretación del proceso de características originarles que se desarrolla actualmente en Venezuela.

En este punto podemos observar que el fenómeno del neo-bolivarismo va mas allá de una simple "manipulación de la conciencia histórica", perfilándose como capacidad comprensiva y esfuerzo por construir una matriz de pensamiento social y teórico-político nacional y latinoamericano. En este sentido debería destacarse el esfuerzo por lograr una cohesión ideológica menos coyuntural que la obtenida por el contexto de polarización política, dejándose entrever el esfuerzo por articular la matriz de las "tres raíces" a partir de la incorporación y reapropiación del  pensamiento y concepciones sociales y políticas de Simón Rodríguez y otros pensadores de las luchas independentistas como Francisco Miranda o Abreu e Lima [10], lo cual aporta una flexibilidad amplia al proceso ideológico del bolivarismo del MBR.

En el discurso del MBR la recurrencia a símbolos políticos con un fuerte arraigo en la memoria colectiva se suma la recuperación-resignificación de  experiencias históricas como emblemas que se transforman en una trayectoria de legitimación de acciones sociales en el presente, como en el caso del tercero a la sombra en el "árbol de las tres raíces": Ezequiel Zamora.

 

4.3."El árbol de las tres raíces". Tercera raíz: Ezequiel Zamora

Ezequiel Zamora fue uno de los principales caudillos de la llamada Guerra Federal, que tuvo lugar ente 1859 y 1863, considerada como una guerra social con la cual los sectores populares reclamaron el cumplimiento de las promesas de igualdad y libertad que el establecimiento de la IV República (1830) no había satisfecho. En el discurso del MBR simboliza la alianza civil-militar y su confluencia en un movimiento que lucha por la libertad y la igualdad social y  se enfrenta a la "oligarquía", que hoy es como denominan a los partidos tradicionales de izquierda y derecha, centrales empresariales, de trabajadores y sectores de las FAN nucleadas en la golpista y por todos los medios a su alcance desestabilizadora "Coordinadora Democrática".

Advertimos que el símbolo de Ezequiel Zamora también es una elección muy cuidada. En cuanto al uso de experiencias históricas como emblemas que se transforman en una trayectoria de legitimación de acciones políticas en el presente, el símbolo de la batalla de Santa Inés, donde el 10 de diciembre de 1859 el ejército de Ezequiel Zamora derroto a la "oligarquía", es un buen ejemplo.

El 10 de diciembre de 2001 en el mismo lugar de la batalla de Santa Inés, en el estado de Barinas, el presidente promulga la Ley de Tierras junto a sectores campesinos. Entraba en vigencia la reforma agraria, la primera del siglo XXI en América latina. En contraste, para el mismo día la "Coordinadora Democrática" lanza un "paro cívico" en reclamo por las leyes promulgadas por el poder ejecutivo. Actualmente, mediados de 2004, se ha dado el nombre de Batalla de Santa Inés al operativo y movilización nacional del MBR para lograr que en el referéndum revocatorio contra el presidente Hugo Chávez triunfe la formula del "NO-SE-VA". 

 

5. Conclusiones

A lo largo de este trabajo hemos tratado explicitar un problema político de primer orden que tanto la izquierda más tradicional como las diversas formas que adoptó el pensamiento liberal en Latinoamérica no lograron despuntar: la presunción de pensar la política como parte exclusiva de la razón: una clara e histórica  desvinculación de la cultura popular, de sus imaginarios, discursos y proyectos políticos. La historia de América Latina parece acercar fuerza a la tesis de que existe una dimensión cultural del comportamiento político de una formación nacional que debe ser estudiada, puesto que  sus raíces y el sentido de las mismas son reapropiados en el contexto de la cultura popular y forman el capital ideológico-político que condiciona a todo movimiento social y político en su camino de organización, cohesión ideológica y  proyecto estratégico, al menos en nuestros maltratados países.

La existencia de una conciencia histórica diferente en el imaginario popular venezolano y su  vinculación con el ideario del MBR ha sido el aspecto más importante que dio razón a este trabajo y disparó los debates que tratamos de esbozar. En este sentido podemos afirmar que la Revolución Bolivariana se plantea como  búsqueda de originalidad americana en la construcción de nuevos modelos de sociedad y ha traído al centro del debate en varios movimiento sociales latinoamericanos, y entre los cientistas sociales, el peso que tiene la relación  ideología-cultura en los procesos de construcción de alternativas para las mayorías sociales, en clave con lo que señalaba Gramsci en el epígrafe de este trabajo.

También intentamos comprender y complejizar el por qué de la retórica del presidente Hugo Chávez y su prédica que exalta a Simón Bolívar como el padre de la una patria de justicia social. Este discurso ha llenado su imaginario político de símbolos emancipatorios que se resignifican en una dinámica  polarizante, en clave con una de las formas que reviste la conciencia histórica popular venezolana. De ahí que su discurso represente una especie de síntesis de la conciencia histórica colectiva una vez embestido del poder por la mayoría del electorado.

Por último, ha sido importante  identificar y analizar la mitología sobre la cual se sustenta la memoria popular, en particular las matrices y significados profundos del mito colectivo popular. Y una de las condiciones para que los mitos sean efectivos es su posibilidad de repercusión, es decir, estar vinculado a la memoria colectiva.

El concepto de pueblo reconstituido en el discurso del MBR se articula con  la noción de nación y en este imaginario el Estado y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela se transforman en los defensores de los intereses del pueblo-nación organizado (LÓPEZ MAYA en RAMOS: 2002: 188)

En este tipo de apropiación nacionalista del pasado, estas revoluciones centradas en  el pasado que reformulan constantemente el concepto de revolución fue un hecho que  llevó a Fernando Mires a reflexionar de la siguiente manera acerca del carácter de las revoluciones sociales en América Latina:

“No importa que ese orden haya existido realmente o sólo en la creencia de los protagonistas. Pero siempre, la energía vital de cada revolución provenía del pasado. [...] Quiero decir: esa historia no ha sido hecha por leyes inmutables, sino por seres imperfectos y ambiciosos, pero también generosos y sublimes, y sobre todo imprevisibles y contradictorios: en fin, seres humanos cuya forma natural de existir, fue, es y será una rebelión permanente.

Por lo menos mientras América Latina sea lo que es” (MIRES:2002:448-9).La reciprocidad entre el discurso y la política del MBR y el imaginario social popular pretende dar respuesta a un problema de  gran importancia política como es  partir de las condiciones específicas de la sociedad venezolana para construir una concepción orgánica que  produzca una actividad y una voluntad transformadoras en las mayorías sociales identificadas con su proyecto.

     Buenos Aires, Agosto de 2004

 

 

Bibliografía

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Películas

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Notas Pie de Página

* Taller de Problemas de América Latina,  Departamento de Historia, Universidad de Buenos Aires.

[1] Existe un excelente documento visual del golpe de estado  de abril de 2002 contra el gobierno constitucional de Venezuela, véase el documental La revolución no será transmitida y demás el material fílmico disponible en: http://www.venezuelaenvideos.com/especiales.htm

[2] La distinción entre Movimiento Revolucionario Bolivariano 200 (MBR-200) y Movimiento V República (MVR) da cuenta de dos momentos en el proceso de esta fuerza política. El MBR-200 fue una fase del proceso de organización que se  caracterizo por una composición cívico-militar clandestina, cuyo objetivos fueron, en palabras de los protagonistas, las tareas de trabajo ideológico y organizativo; la constitución del  Movimiento V Republica (MVR) estaría dando cuenta de un segundo momento en el cual  se vuelcan a la política electoral, confluyendo con otras organizaciones políticas, aunque manteniendo un rol hegemónico y , por supuesto, coincide con el período de institucionalización del movimiento luego de 1998; un tercer momento es el de relanzamiento del MBR como "movimiento de movimientos", a finales del año 2001. En síntesis en el presente existe el MVR como partido y el MBR como espacio de confluencia con otras fuerzas políticas, movimientos sociales, movimientos indígenas, sindicatos de trabajadores urbanos y campesinos. organizaciones de pequeños productores, los famosos círculos bolivarianos, etc., cuyos objetivos declarados están orientados a la profundización de la organización popular y a la formación político-ideológica del movimiento.

[3] Ezequiel Zamora fue uno de los principales caudillos de la llamada Guerra Federal, que tuvo lugar ente 1859  y 1863, considerada como una guerra social con la cual los sectores populares reclamaron el cumplimiento de las promesas de igualdad y libertad que el establecimiento de la IV República (1830) no había satisfecho (LÓPEZ MAYA en RAMOS: 2002).

[4] Por ejemplo, por un prototipo del antichavismo académico, el historiador Germán Carrera Damas (CARRERA DAMAS en ANSALDI: 2004).

[5] "Esta historia  social recrea el pasado en una realidad donde verdad y ficción se imbrican para producir metáforas y representaciones que refuerzan la experiencia cognitiva del sujeto."(SALAS en MATO: 2000:214) Para un punto de vista distinto que ve el bolivarismo del MBR como una mera manipulación de la conciencia histórica – donde "la condición sine qua non es la ignorancia del pasado"— , realizando un paralelo entre Hugo Chávez y Hitler/Goebbels

véase CARRERA DAMAS, Germán, "Simón Bolívar: ideologización e historiografía. Esquemas para una charla.", en ANSALDI, Waldo (coord.) Calidoscopio latinoamericano. Imágenes históricas para un debate  vigente, Ariel, Buenos Aires, 2004.

[6] Para un detallada exposición de la reapropiación y sentido que le da el MBR al significante Simón Bolívar puede consultarse la conferencia del Director de la Escuela de Historia de La Universidad Central de Venezuela, MONCADA, Samuel ,"Vigencia del Pensamiento de Simón Bolívar", Encuentro Mundial de Solidaridad con la Revolución Bolivariana, 10 al 13 de abril de 2003, Caracas, Venezuela.

[7]  Algunas de estas indagaciones e interpretaciones siguen la línea del influyente artículo de RAJCHENBERG. Enrique S. / HÉAU-LAMBERT, Catherine, "Historia y simbolismo en el movimiento zapatista.", Revista Chiapas, N° 3, ERA, México, 1996.

[8] "Sus producciones escritas pueden detallarse así: Sociedades Americanas en 1828, libro que él llamaba su Obra Clásica; El Libertador del Mediodía de América y sus compañeros de armas, defendidos por un amigo de la causa social, ciento sesenta páginas interesantemente polémicas; Luces y Virtudes Sociales, libro de sustancia doctrinal, un volumen que junta dos estudios científicos titulados: "Observaciones sobre la empresa de desviar el río Vincocaya", y " La ciudad de Concepción después del terremoto de 1835". Folletos: "Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras de Caracas"; "Pródromo" de "Sociedades Americanas en 1828"; "Extracto de  la defensa de Bolívar"; "Galeato", para "Luces y Virtudes Sociales"; "Partidos"; "Crítica de las Providencias de Gobierno"; "Extracto sucinto de mi obra sobre la Educación Republicana", y "Consejos de amigo dados al Colegio de Latacunga". Se conservan, además, veintiséis cartas escritas por él." CHRISTIAN, "Simón Rodríguez: Breve reseña de un visionario y hacedor errante ¡Nunca te rindas!, la causa no está perdida.", Revista Genteinvisible, Nº1, Chile, 2000. En http://www.rebelion.org/

[9] Rodríguez, Simón, Sociedades Americanas, edición facsimilar, con prólogo de Germán Carrera Damas y J.A. Cora, Catalá/ Centauro, 1975. Citado en GALEANO, E., Memorias del Fuego II. Las caras y las mascaras, Siglo XXI, Buenos Aires, 1988 (1984), pp.216.

[10] "El bolivarismo para nosotros es nuestra idea, es nuestra sistema ideológico y nos estamos dando la tarea ahora de buscarlo, de profundizarlo, sobre esas tres raíces: Bolívar, Zamora y Simón Rodríguez. Por supuesto coincidiendo con otras vertientes, otros planteamientos. Es el caso de Abreu e Lima." En BILBAO, L., CHÁVEZ. Después del golpe y el sabotaje petrolero. Conversaciones con Luis Bilbao (II), Editado por Le Monde Diplomatic, ediciones Cono Sur, Buenos Aires, 2003, p.86.

 

 

* Fotografía de: www.images.newsfrombabylon.com

 

 

 

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Última actualización: 19 de Febrero de 2006.