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Revista de los Estudiantes de Historia

 Nº 4. Febrero de 2006

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El MOVIMIENTO OBRERO EN LA VISIÓN DE  LABOR: UN ÓRGANO DE PRENSA PROLETARIA A INICIOS DE LA DÉCADA DE LOS 906

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Luís Alberto Rivera Herrera]

Historiador de la Universidad Federico Villareal

 Lima – Perú

slegne40@hotmail.com

 

INTRODUCCIÓN

La década de los noventa del siglo XX en el Perú,  se caracterizó por la proliferación de planteamientos que a lo largo de ese decenio buscaron demostrar que el movimiento social y especialmente el obrero era  “una especie en extinción”, visiones enmarcadas dentro de la ofensiva ideológica del imperialismo[1], que en el plano de las ciencias sociales  tuvo a las corrientes neopositivistas, posmodernas y relativistas como sus exponentes mas  destacadas.

Sin embargo, el obrero, aquel trabajador de carne y hueso que vende su fuerza de trabajo a cambio de un sueldo o salario ha demostrado que no ha desaparecido, como anunciaron los ideólogos del imperialismo y “el fin de la historia”, sino por el contrario se encuentra dentro de los amplios sectores sociales que hoy continúan enfrentando a un sistema injusto e inhumano que ha condenado a la mayor parte de la población de nuestro planeta  a una situación de extrema pobreza acrecentando el abismo entre ricos y pobres.

El presente trabajo busca analizar la dinámica del movimiento obrero a inicios de la década de los noventa (periodo caracterizado por la implementación del modelo neoliberal) a través de la visión  de un órgano de prensa proletario, “Labor” autodenominado “Organo del Proletariado Combatiente”, en 5 números consecutivos entre los años 90 -  91, dio a conocer la dinámica de lucha de clases al interior de la sociedad peruana, la ascensión del régimen fujimontesinista y  la implantación de la receta neoliberal dirigida por las entidades del imperialismo mundial como son el BM y el FMI.

El trabajo ha sido dividido en tres partes; en la primera nos situaremos a inicios de los años 90, buscando  explicar el pensamiento económico social en el plano mundial y nacional. En la segunda parte analizaremos el movimiento obrero a través de la visión de  LABOR, la forma como visualizó la dinámica social peruana dentro del contexto de la implantación del neoliberalismo en el Perú, así como el enfoque de la crisis económico social propia de comienzos de esa década.

En la tercera parte las conclusiones  a las que llegamos, que no son  concluyentes sino que pretende abrir camino a futuros trabajos que nos inserten dentro de esta década con estudios no desde los sectores sociales dominantes sino desde los sectores dominados y explotados que son la mayoría en nuestra sociedad.

Finalmente adjuntamos como anexos un esquema de resumen de los cinco números de Labor, con la temática de cada número entre los años 90 – 91 en que tuvo difusión.

 

I.                   EL IMPERIALISMO A FINES DEL SIGLO XX: CONTEXTO ECONÓMICO SOCIAL

El año 1989 se produjo en Europa la caída del denominado Muro de Berlín, mientras en la URSS se daba la implementación de la denominada Perestroika, que significó  el colapso del social imperialismo ruso (Rodríguez José, 2005:4). Estos acontecimientos sociales trajeron consigo la denominada Hegemonía Imperial[2] (Rivera Herrera: 2003) del sistema capitalista liderada por su máximo exponente EEUU, el cual pasó a  asumir el papel de potencia hegemónica  o gendarme mundial.

El imperialismo norteamericano y su hegemonía en esta última década del siglo XX, se traduce en la expansión del capital norteamericano a escala mundial evidenciado de manera explícita por un informe del Financial Times, por el cual como señala Petras (2002), dentro de un examen de 500 de las principales corporaciones multinacionales (CMN), un 48% son de propiedad norteamericana, y señalando que de las 15 principales instituciones financieras y de inversión en el mundo, 11 son norteamericanas; estas cifras demuestran “... la concentración sin precedentes de las ganancias, a manos  de sus corporaciones multinacionales...” (Petras: 2001:339).

Frente a esta ofensiva del imperialismo norteamericano al  no tener contendor a la vista (caída del régimen social imperialista ruso) se preparó el segundo paso, su legitimización ideológica y su  aceptación mundial mediante un planteamiento ideológico que vendió la imagen de que otro mundo y otro sistema alterno constituían una utopía inalcanzable y a lo máximo que podíamos aspirar era a los beneficios del sistema capitalista, dándonos en el fondo  una visión del mundo no dinámica, sino estático - perfectible[3].

Dentro de la ofensiva ideológica del sistema capitalista, este se apresuró a sentenciar la “muerte del socialismo”, “el fin de las ideologías” y “ el fin de la historia”, planteamientos ideológicos cuyo objetivo era  legitimar el nuevo orden mundial que se empezaba a dibujar en el mundo y que pretendía “... dejar bien en claro que no hay alternativa al capitalismo, a un mundo en donde los muchos trabajaran mas por menos, a fin de que los pocos privilegiados acumulen mas y más riquezas” (Romano: 1995).

 

EL PANORAMA SUDAMÉRICA.

A inicios de lo que hemos denominado los neoliberales años 90, económicamente se estableció un nuevo orden mundial caracterizado por la unipolaridad y hegemonía del sistema capitalista, donde la potencia hegemónica era EEUU.

América Latina no fue ajena a este proceso de cambios mundiales y el imperialismo se dejó sentir rápidamente con el ascenso de gobiernos que implementaron las medidas económicas neoliberales en los países de la región[4], bajo un contexto de difusión del planteamiento neoliberal (culto al mercado, y una apología al individuo).

Estos nuevos gobiernos en América Latina llevaron a cabo las medidas neoliberales concretizadas en la venta de las principales empresas públicas, dentro del planteamiento que todo lo estatal debe ser vendido para que la empresa privada y la libre competencia logren mejoras sustanciales en los servicios.

Gobiernos de países sudamericanos como los de Carlos Menen, Cesar Gaviria, Collor de Melo, Alberto Fujimori (Argentina, Colombia, Brasil, Perú respectivamente), implementaron abierta y desbocadamente la receta neoliberal en sus respectivos países con la aplicación de medidas económicas monitoreadas por los organismos financieros internacionales, Petras mencionó: ...el imperialismo norteamericano, con el apoyo de las elites latinoamericanas, ha tenido un gran éxito imponiendo un "mercado libre" o modelo económico-político neo-liberal a lo largo del continente y ha producido extraordinarias transferencias de riqueza a los bancos de EE.UU.. y multinacionales; se estima en alrededor de 1.5 billones (1.500.000.000.000) de dólares durante los últimos 15 años (Petras: 2005).

La aplicación del neoliberalismo en la década de los 90, en los países de Sudamérica debe analizarse en función a los beneficios que ha traído para las inmensas mayorías de la población de nuestros pueblos. Para el caso chileno ejemplo y paradigma para el resto de países de la región, las estadísticas nos dicen que a pesar de hablarse de un país que gracias a su política neoliberal a logrado desarrollo, la implementación del neoliberalismo benefició directamente  sólo al 10% de la población de este país, siendo el lado oculto, los índices de pobreza elevados, como señala Vega Cantor: “ Allí los pobres aumentaron notablemente en los últimos 20 años, pasándose de un millón en tiempos de Allende a 7 millones en la actualidad , pese que la población no ha crecido y se a mantenido en la cifra de 12 millones” (Vega Cantor:1997).

 

Y si realizamos un recorrido veloz por algunos países donde se aplicó  el neoliberalismo podemos señalar que  “...Según el BM la renta media per capita  en Argentina disminuyó de 1990 dólares en 1980 a 1630 en 1988.....un 30% de sus habitantes, viven por debajo del nivel de pobreza y Buenos Aires se ha llenado últimamente de “villas miseria”........ En el Brasil... el 40% tiene ingresos inferiores al salario mínimo legal. Su sistema educativo presenta las más elevadas cifras de deserción del mundo. La mortalidad infantil para este país es superior a la de Sri Lanka. El 32% de la población sufre condiciones infrahumanas de vida. Siete millones de niños viven de la mendicidad en las calles” (Vega Cantor: 1997).

De esta forma se implementó la receta neoliberal en Sudamérica mediante gobiernos que asumieron los postulados de los organismos financieros internacionales, e instauraron regímenes que reprimieron mediante múltiples mecanismos al movimiento popular.

Por otro lado el movimiento popular en cada uno de estos países en mayor o menos medida  resistió y enfrentó la aplicación de las políticas neoliberales.

 

EL NEOLIBERALISMO EN EL PERÚ: “SALVO EL MERCADO TODO ES ILUSIÓN”.

Hacia fines de la década del 80 el Perú se encontraba inmerso en una  crisis económico social estructural de nuestro país[5] , acentuada producto del fracaso del régimen aprista durante la  presidencia del Dr. Alan García Pérez (1985 –1990) quien obtuvo el cargo de presidente gracias a un creciente apoyo popular, cuyos miembros esperaban que el denominado “partido del pueblo” solucionara los problemas de los más necesitados.

Sin embargo hacia fines del régimen aprista, los índices de inflación fueron calculados en grandes dígitos y calificados como hiperinflación, con una economía inestable y un crédito externo quebrado, así como el aislamiento de nuestro país del ámbito internacional, esto de la mano con una ola de denuncias de corrupción de mucho de sus funcionarios estatales y también de violación de los derechos humanos, lo cual creó un clima de descrédito generalizado.

Bajo este contexto llegamos al año 90 a unas elecciones donde el candidato y posible ganador era el literato Mario Vargas Llosa líder del denominado FREDEMO (con su propuesta de modelo neoliberal), Javier Iguíñiz mencionaba con relación a este movimiento político “...El FREDEMO es también un proyecto transnacional, internacionalista y anticomunista, parte de la ofensiva internacional contra el estado benefactor característico de la posguerra.” (Quehacer: 1989:46). Este movimiento transnacional fue derrotado por una figura casi desconocida para algunos en el escenario político y para la inmensa mayoría de peruanos; un candidato que presentó algunas filiaciones con el APRA (durante la segunda vuelta electoral recibiría apoyo explícito no sólo del APRA sino incluso de sectores de izquierda), el ingeniero agrónomo Alberto Fujimori Fujimori líder del movimiento CAMBIO 90.

Fujimori basó su planteamiento en que no se daría la implementación del denominado Shock[6] que  era la aplicación de la receta  del neoliberalismo en el país, sin embargo una vez ganada las elecciones por Fujimori, fue aplicado entre sus primeras medidas económicas, argumentando que era el único medio para salir de la crisis, para lo cual se produjo una alianza  con los sectores dominantes del país que sirvió para afianzar en el poder a una camarilla de funcionarios adictos al FMI y sus demás organismos.

Esta alianza con algunos miembros del movimiento FREDEMO y sectores de la derecha peruana se hacía con la intención de tener asesoría en la aplicación de un modelo económico, que este candidato jamás presentó y nunca tuvo dado que no pensaría  llegar tan lejos en la lid electoral del 90.

Luego del denominado Shock, el gobierno Fujimorista decidió dar el siguiente paso: reinsertar al Perú dentro del sistema financiero mundial con la intención de propiciar el ingreso de capitales hacia nuestra economía. A partir de entonces su política económica buscó cambiar drásticamente las reglas del juego abriendo la economía y desactivando la intervención del estado. Al respecto Raúl Guerrero (1991:37) menciona “...Cuanto menos se meta el estado, mejor. El mercado es imparcial y justo: no toma partido por anticipado premia inexorablemente al bueno y eficiente y castiga al malo sobre sus resultados.”  Filosofía  que resume la forma como la derecha peruana visualizó al mercado asumiendo  de manera ortodoxa, aplicando una receta económica que  no buscó el desarrollo del país sino su subordinación al capitalismo mundial y la perduración dentro de la estructura social  peruana de un pequeño sector social como clase rentista y parasitaria - característica presentada a lo largo del proceso histórico peruano – que se benefició de las bondades que este orden económico les otorgaría.

Esta forma de percibir la realidad, se restringió a  visualizar  el mercado como  el único camino que llevaría a los Estados al crecimiento, progreso y desarrollo. En resumen su filosofía la sintetizaron en:”Salvo el mercado todo es ilusión”. Pensamiento ortodoxo que contrariamente a los que sostenían la muerte de las ideologías representaba a una de ellas, la capitalista liberal en toda su ortodoxia.

Para Humberto Campodónico (1992)  las políticas neoliberales en los primeros años de la década de los noventa habían fracasado como políticas económicas en los países industrializados y sólo la derecha peruana se obsesionaba con su aplicación en el Perú: “…Los adeptos tardíos del neoliberalismo se han puesto las anteojeras ideológicas para no ver mas allá de sus narices.” (Ibíd.). Frase que plasma no solamente la manera ortodoxa de aplicar el neoliberalismo en el Perú sino la falta de implementación de la receta neoliberal ajustándola a la realidad peruana.

La irrestricta apertura del mercado a los capitales extranjeros trajo consigo la venta de casi la totalidad de empresas públicas, la “flexibilización” de los derechos laborales, y la puesta en marcha de un proyecto dictatorial  que para 1992 con el autogolpe de estado del 5 de abril se afianzó como producto  de la alianza entre un sector de la institución militar y un y una fracción de la clase dominante adicta a los organismos internacionales y el imperialismo norteamericano.

De esta manera se llegó a establecer una alianza cívico – militar; proyecto autoritario que condenaba a la población ha aceptar  el desarrollo de un capitalismo salvaje que eliminaba derechos, conquistas sociales  e instauraba un poder autocrático respaldado en el poder militar, con un eficiente  control interno y represión política – social, la cual buscaba legitimar y mantener el orden económico que se fundaba en ”la exclusión de grandes sectores de la ciudadanía”[7].

 

II.                EL MOVIMIENTO OBRERO EN LA VISIÓN DE “LABOR”

Para iniciar el estudio del movimiento obrero desde la visión de LABOR, definiremos los conceptos sustanciales que emplearemos para el análisis de una totalidad concreta como es el movimiento obrero.

Manuel Tuñon de Lara (1985) define  al obrero como “... aquella persona que vende su fuerza de trabajo a otra, llamada capitalista, que posee los medios de producción y que es también dueña de los bienes de producción. En el sentido estricto, el obrero trabaja en los sectores primario o secundario de la producción (agricultura, industria, minas, energía) o en sectores del terciario más vinculados a la producción (transportes)”.

La definición asumida acerca del concepto de obrero descansa sobre la posición que ocupa dentro de la estructura de producción social, en este sentido el obrero se encuentra ubicado dentro del sector social que no posee los medios de producción, o también podríamos decir que constituye parte del sector no-poseyente (Vilar 1980), sector mayoritario dentro de la sociedad y que por esta situación social concreta forma parte del sector dominado.

 Sobre el concepto de  movimiento obrero  Tuñon de Lara (1985) lo conceptualiza como  una “...actividad y una toma de conciencia de la condición social,... supone la exigencia de actuar solidariamente, ya que la producción es un fenómeno social.... es el acto de asociarse los obreros, temporal o permanentemente, con fines profesionales o también políticos, pero siempre en función de su naturaleza obrera”.

Concepto que busca enfocar el grado no sólo de actividad de los obreros sino relacionarlo con la toma de conciencia de su realidad concreta es decir visualiza a los obreros en sus niveles del “en sí” y “para sí”. Entendiendo como conciencia en el ámbito del “en sí”, cuando los sujetos históricos (en este caso los obreros) se reconocen como miembros de una ordenación social, se reconocen diferentes al interior de la estructura social, el ejemplo de clase social es básico para entender este nivel.

 Así también cuando hablamos del ámbito de la conciencia en el plano del “para si”, hacemos referencia no sólo a que los sujetos históricos se reconozcan como diferentes y miembros de una clase social, sino que asumen una opción y visión del mundo que les rodea buscando con planteamientos políticos cambiar  el orden social existente (Rivera: 2004).

Dentro de los elementos de toma de conciencia del movimiento obrero, la prensa obrera nos brinda un  indicativo acerca del grado de conciencia de clase en el nivel del “para si” a la que a llegado el sector obrero no sólo reconociendo su posición dentro de la estructura social del estado sino asumiendo planteamientos que busquen cambiar ese orden existente que es perjudicial para su progreso.

 

2.1 LABOR: ÓRGANO DE PRENSA OBRERA A INICIOS DE LA DÉCADA DEL  90.

“LABOR”, autodenominado Órgano del Proletariado Combatiente, se constituyó en un órgano de prensa que tuvo su irrupción en la sociedad peruana entre los años 90 (Enero – Febrero) y  91(Octubre – Noviembre), en cinco números. Este órgano de prensa tuvo como icono de su portada la figura de Mariátegui[8], intelectual, ideólogo y fundador del Partido Comunista del Perú[9].

LABOR, como órgano de prensa cumple un papel muy importante dentro de los sectores dominados, dado que su papel no sólo se redujo al plano  informativo sino también a la  formación de una conciencia crítica y de educación del sector obrero en el plano político e ideológico. Este órgano de prensa irrumpe en la sociedad peruana principalmente limeña dentro de un contexto en el cual el movimiento popular se encuentra en una situación de convulsión social por la crisis  económica social y política en la que se encontraba sumergido nuestro país, sin dejar de lado la crítica situación de violencia política que la sociedad peruana se encontraba atravesando.

 LABOR no sólo fue testigo de las repercusiones de la caída del social imperialismo ruso sino también lo fue del advenimiento del modelo neoliberal en el Perú, la implementación de las primeras medidas, la forma como los sectores sociales organizados intentaron hacer frente a este modelo ortodoxo neoliberal y el método que utilizaría el estado para su implementación  que no reparó en desapariciones y violaciones sistemáticas de los derechos humanos.

Así también LABOR fue testigo del escenario previo a la instauración de un régimen cívico – militar, que no fue otra cosa que una alianza entre los sectores dominantes de la sociedad peruana con una cúpula de las FFAA que renunció a cumplir su papel de no dirimentes en los procesos políticos y formaron parte del régimen Fujimorista con la ayuda del ex asesor  Cap. Vladimiro Montesinos (el cual sirvió de nexo  para acercar a una corrupta cúpula militar con el ejecutivo).

LABOR, a inicios de los 90 buscó continuar la obra iniciada  por Mariátegui (1928) y que tenía como función dotar al proletario de un periódico que no sólo informe sino eduque al interior del movimiento obrero, hacer de su periódico  el órgano de prensa del movimiento obrero.

En el primer número de LABOR  fechado en Enero – Febrero de 1990 a manera de objetivo  principal, en su   editorial se dirá:  “LABOR, nuestra publicación, se propone, pues, ser el órgano del proletariado combatiente y – lejos de toda agitación electorera que arrastra a las propias fuerzas autodenominadas de izquierda - asumir la decidida defensa de la clase, expresar su voz, ser su tribuna de queja y denuncia, su vehículo de esclarecimiento ideológico y político, aparte de ser su medio de información testimonial, ágil y directo”(LABOR No1,1990:1).

Con estas palabras LABOR reafirmó su pretensión de constituirse en un órgano de prensa que buscó defender no sólo a la clase obrera sino también convertirse en un ambiente de discusión ideológica y política dentro del movimiento obrero; en un contexto caracterizado por la llegada a la lid electoral. Es decir, convertirse en la tribuna del sector obrero donde pueda tener eco su voz de protesta y su problemática cotidiana. Así como también ser espacio de debate entre las diferentes posiciones dentro del movimiento obrero.

En sus primeras líneas a manera de presentación se mencionó “Somos testigos y protagonistas del hambre, la miseria y la explotación creciente de nuestro pueblo y nos ubicamos en su trinchera de combate, seguros de que solo las masas, organizadas y alzadas en torno a sus intereses de clase, gestaran el cambio del sistema imperante. Estamos con la clase, y desde el lugar que nos depara LABOR, combatiremos inflexiblemente al lado de las masas, jamás aisladamente ni poniéndonos sobre ella (LABOR No1, 1990:2).

Posición que asume LABOR  con respecto a la problemática nacional y la función que le toca jugar dentro del movimiento obrero nacional[10]. Respecto a esta situación concreta, LABOR menciona el deseo de convertirse en el  órgano de prensa del movimiento obrero formando parte de esta totalidad y no colocándose por encima. Sin embargo sólo tendrá una existencia fugaz, cinco números entre los años 90 y 91, pero quizá la importancia sustancial de su fugaz existencia radica en poder brindar una visión desde los sectores dominados acerca de la implementación de la receta neoliberal, así mismo de poder a través del análisis de sus páginas ver el movimiento y la dinámica social de los años iniciales de la década del 90.

 Asimismo nos permite tener algunos elementos para poder entender las causas que hicieron que los sectores sociales incrementen el acelerado proceso de desarticulación de sus organizaciones de base y lo que podríamos calificar como el repliegue del movimiento popular.

Finalmente si quisiéramos indagar acerca de cual es el sector hacia donde LABOR apunta sus planteamiento y mensaje podríamos tomar sus propias líneas cuando mencionan “lo hacemos con humildad, con el único propósito – como diría el mismo (Mariátegui) – de ponernos al servicio de “obreros de la industria y los transportes, trabajadores agrícolas, mineros, comunidades indígenas, maestros, empleados, etc.”. (LABOR No1, 1990:1). Sectores sociales que son los mayoritarios del país y que estarían dentro de lo que podríamos llamar los sectores sociales no poseyentes de los medios de producción o también asignarles el de sectores sociales dominados.

 

2.2 LA CRISIS ECONÓMICA SOCIAL PERUANA A INICIOS DE LOS AÑOS 90 DESDE LABOR.

La década de los 90 del siglo pasado significó para la sociedad peruana la aplicación de  la receta neoliberal monitoreada por el FMI (Fondo Monetario Internacional) y el BID (Banco Interamericano de Desarrollo).

La década de los 90 en sus inicios  es descrita por LABOR, en su primer número La crisis económica del país revela la bancarrota del sistema semicolonial y capitalista, sustentada en la incapacidad de reproducir y ampliar su riqueza, las clases dominantes, ante este hecho han optado por iniciar las transferencias de sus capitales hacia otros países”. (LABOR No1, 1990:3).

 LABOR describe el panorama en los primeros meses del año 90, caracterizado por una crisis económica galopante una hiperinflación a la que nos había sumido la política económica del régimen aprista y el proceso de fuga de capitales.  Frente a este panorama los sectores sociales organizados en sindicatos, organizaciones de base se encontraban en una lucha constante frente a  la crítica situación económica a la que el sistema y el régimen aprista los condenaba[11], en contraparte el estado se defendía de múltiples formas no-sólo con asistencialismo y clientelismo sino también con una política de violencia dirigido  a los sectores organizados que no caían en la demagogia del gobierno aprista.

De esta manera, los mecanismos utilizados parta contener el descontento popular serán catalogados por LABOR como  fascistoide, en clara alusión a los grupos paramilitares que existían durante en régimen aprista[12] y las continuas desapariciones y violaciones de derechos humanos en los años  90, al respecto menciona “La arremetida fascistoide que se desarrolla actualmente: desapariciones de dirigentes (Aznarán, Alarcón, Huaman), violación de las libertades individuales, hambreamiento de los sectores populares, no son sino la forma de “persuasión” que ejercen los sectores de poder sobre el proletariado y el pueblo, a fin de inmovilizarlo, desarmarlo y aniquilarlo” (LABOR No1,1990:3).

Esta forma de proceder quedaría  demostrada  el  15 de enero del año 90 cuando los obreros del centro minero Centromin en la zona central del Perú, declarados en huelga indefinida exigieron en su plataforma de lucha la desmilitarizaron de las minas y campamentos y en demanda de la solución a sus reivindicaciones, habiendo sufrido el acoso por parte del Comando Político Militar de la zona quienes: “...han pretendido  quebrar la lucha de los mineros mediante el allanamiento de los locales sindicales, persecución de dirigentes y todo tipo de hostigamiento: amenazas, represión y detenciones.”(LABOR No1, 1990: 2).

 

2.3 EL MOVIMIENTO OBRERO A INICIOS DE LA DÉCADA DEL 90: UNA VISIÓN DESDE LABOR.

2.3.1 LABOR: DEL ASCENSO DE  FUJIMORI AL  SHOCK NEOLIBERAL

 Labor publicó su primer número en los meses de Enero y Febrero del año 1990, últimos meses del gobierno de Alan García Pérez, quien culminó su régimen envuelto en actos de corrupción de sus funcionarios (incluido el mismo presidente y ministros), violación de derechos humanos y una aguda  crisis económica social, dentro del contexto de la denominada violencia política que sacudía al  Perú desde  inicios de la década del 80.

En el primer número de LABOR en una entrevista a Juan Gallegos Jiménez (dirigente obrero) al indagar sobre la situación del país a inicios del año 90 el obrero menciona “La situación nuestra empeora, las condiciones de vida de obreros y demás sectores populares, no se aliviará, ni se salvarán de la crisis y en particular de la hiperinflación...”. (LABOR No1, 1990:4). Testimonio que permite vislumbrar la precariedad y crítica situación en la que se encontraba el sector obrero y las condiciones de vida a las que la política  económica del PAP había llevado no sólo al sector obrero sino también los amplios sectores sociales. Es decir para un sector de los obreros la visión de futuro es pesimista en el sentido de visualizar como muy difícil salir de la crisis a la cual esta sumida la sociedad peruana.

Pero no-sólo es importante tener la visión de los obreros  acerca de los meses   previos a las elecciones presidenciales de ese año, sino también de miembros de los sectores sociales organizados de la sociedad; este es el caso de Pedro Gines Vílchez (Secretario de Prensa y Propaganda del FEDIP[13]. José C. Mariátegui)  quien  sobre la situación económica y social del Perú mencionó: “Vivimos una situación muy crítica, la crisis económica golpea al pueblo y se desarrolla una creciente militarización de pueblos y campos, en el marco del cual las desapariciones y ejecuciones extrajudiciales, están conduciendo a una mayor polarización social... AP – PPC y LIBERTAD, tradicionales y ultraliberales, hoy expresados en FREDEMO, son la derecha, representan a las clases dominantes”.  

Pedro G. Vílchez resaltaba no sólo la crítica situación económica y  social que vivía nuestro país sino que señala la creciente militarización  que se estaba produciendo, la manera como se polarizó la sociedad peruana, el clima de violencia por el que se atravesaba, las desapariciones y ejecuciones extrajudiciales, ya  denunciadas para ese momento, pero que los sectores dominantes de la sociedad peruana se negaban a admitir. LABOR también resaltó la lucha emprendida por los obreros de Centromin, haciendo referencia  a la paralización llevada a cabo del 17 al 19 de enero de 1990 por la Federación Minera de Huancavelica y que tuvo como principal demanda “el exigir la inmediata libertad de Víctor Taype Segura, encarcelado en esa ciudad desde el 20 de noviembre pasado y otras reivindicaciones Taype es presidente de la Federación Minera. (LABOR 1990:2).

Estos testimonios recogidos en LABOR intentan  darnos una visión de cómo se desarrollaba el proceso histórico social, a inicios de los 90, caracterizado no sólo por una crítica situación económica social sino también con la protesta y lucha de los sectores sociales productores de la riqueza. Crítica situación que intenta ser contenido con medidas represivas de parte del estado como encarcelamientos y amedrentamientos a los dirigentes  obreros.

El gobierno Fujimori carente de un programa económico que en algunas oportunidades mencionó tener, hará suyo la política neoliberal del FREDEMO, que trajo como consecuencia  la aplicación del denominado Ajuste Estructural (Shock).

Con respecto al denominado shock o ajuste estructural  Javier Iguíñiz (1991) mencionaría: “La política de ajuste estructural  produce desempleo y pobreza; la política social, desamparo; la política de pacificación, inseguridad ciudadana; y la política de moralización, un rechazo a la autoridad. Cada una de las políticas, por acción u omisión, quita eficiencia o destruye  a las demás y contribuye a la fragilidad que alimenta la estrechez de horizonte, que profundiza la desconfianza en las fuerzas sociales y políticas nacionales y que hace necesario el autoritarismo. ¿Es esto estabilizar el país?”(Iguíñiz 1991:13).

LABOR cuando abordó de manera teórica el neoliberalismo en un artículo titulado “LIBERALISMO PRO FASCISTA”  incide en  una de las características  esenciales de la implementación del modelo neoliberal en América Latina: “se manifiesta  en aquellas concepciones políticas de corte autoritario, pudiendo observarse un vinculo ideológico entre las concepciones económicas y las versiones mas extremas de gobiernos dictatoriales, que protegen la “seguridad nacional” (LABOR No1, 1990:6). Este artículo es importante dado que de manera analítica se da a conocer no sólo en qué consistió la implementación del neoliberalismo sino también la forma en que se llevó a cabo y cómo se logró imponerlo en la sociedad.

Entre las características del neoliberalismo se mencionó que la base del  pensamiento económico es la libre competencia en el mercado, libre competencia presentada como la forma más eficaz de desarrollo de las fuerzas productivas, que significaba la no-planificación de la producción (porque se produce para el mercado). También hace referencia al lugar que tendrían la empresas estatales dentro de este modelo, el cual será el de ser transferidas a un reducido grupo privado mediante el discurso de “ser incapaces e ineficientes en manos de la administración publica", transferencia que se encuentra íntimamente ligada a la apertura externa que deja libre el ingreso a los capitales transnacionales, quienes además gozarían de una reducción de los aranceles y la eliminación de medidas regulatorias, siendo también los recursos naturales explotados con el criterio de la ventaja comparativa es decir se produce para la exportación y se especializa la producción de bienes.  En cuanto a lo referente a la problemática del obrero dentro de esta forma de producción, menciona que el libre mercado necesitaría de una fuerza de trabajo libre, liberada de todo tipo de organización que presione y permita poner condiciones, lo que traería consigo la desintegración de los sindicatos, gremios y todo tipo de organización que ponga en problemas al sistema.

El número 2 de LABOR (abril) incide sobre el contexto de los meses inmediatos a las elecciones presidenciales de ese año, en cuanto a la problemática del movimiento obrero se menciona  la lucha del obrero textil de TEJIDOS LA UNIÓN quienes se encontraban exigiendo la reapertura de sus 13 plantas de trabajo cerradas por los dueños, los empresarios del grupo Brescia, cierre que tenia por objetivo como lo menciona LABOR:“... presionar al gobierno por mayores incentivos tributarios y facilidades para reducir aun mas los costos de mano de obra y al mismo tiempo desarticular al movimiento sindical....aduciendo falta de materia prima y liquidez, hace ya más de un mes.” (LABOR No3, 1990:2). Y que trajo consigo como respuesta del movimiento obrero “continuas marchas, mítines, bloqueos exigiendo la reapertura de las plantas”.

Otra manifestación de la dinamicidad del movimiento obrero se pone de manifiesta cuando los obreros de “LUZ Y FUERZA” (gremio sindical del sector eléctrico), y que aglutina a 15 mil trabajadores  y se encontraban en una huelga indefinida a escala nacional exigiendo como demanda central el cumplimiento del pacto sindical de 1946, que ordenaba  el incremento de sueldos y salarios cada 3 meses de acuerdo al índice del costo de vida, esta demanda se hacia dentro de un contexto de hiperinflación que hacia muy precaria la situación de los trabajadores.

 También dentro de su problemática demandaban “...exigencia del saneamiento económico  de la empresa y denuncian a sus ejecutivos por el descaro favoritismo con las empresas industriales y comerciales a las que benefician  con tarifas rebajadas que llegan solo a la tercera parte de lo que consumen, beneficio que ha llegado, durante este gobierno a los 1,360 millones de dólares” (LABOR No2, 1990:2).

Finalmente en un artículo titulado “SIDERPERU: reorientar el combate del proletariado siderúrgico” (LABOR No. 2) se denuncia que los problemas financieros de SIDERPERU responden a una consecuencia inmediata de la administración aprista y que sirve en esos meses para iniciar una campaña por parte de los sectores del FREDEMO que junto a sectores privados e inversionistas extranjeros se encuentran preparando “el terreno que haga viable el cierre de SIDERPERU, la SIN anuencia que un grupo de empresarios nacionales, se preparan para que se les de dicha planta, estando su capital asociado a una empresa extranjera, arguyendo que los insumos son muy caros y que un grupo de pequeños exportadores permitiría con el grupo de empresarios variar la situación” (LABOR No2,1990:6).

Asistimos de esta forma a la puesta en marcha de la estrategia a utilizada poco después de instaurado el régimen de Fujimori para la venta de las empresas estatales con campañas parecidas a la puesta en marcha contra CENTROMIN y otros sectores como los de luz y comunicaciones. El último número de LABOR  del año 1990 es el No. 3 y data de junio, mes posterior a las elecciones y cuyos resultados decretaron la necesidad de una segunda vuelta electoral entre los dos principales candidatos el Ing. Alberto Fujimori Fujimori y el escritor Mario Vargas Llosa.

Con respecto al movimiento obrero,  el diario señala la lucha emprendida por los empleados y mineros de San Genaro que se habían trasladado a Lima desde el 13 de mayo de 1990 en una marcha de sacrificio denunciando a la compañía empleadora Castrovirreyna Cia. S. A., la cual había empezando el reto del trato directo aduciendo la no existencia de reservas al respecto menciona: “El propósito de la empresa es el cierre de la mina y el despido de 91 obreros y 25 empleados, para lo cual a echado  a andar la maniobra de la falta de reservas, vía el gerente general Ing. Jorge Añorga Noriega en confabulación con los ingenieros de los departamentos de Geología y Producción. Igualmente la empresa ha burlado el pago de vacaciones de los trabajadores a quienes corresponde este beneficio en mayo, así como diversos pactos y convenios colectivos. Como si fuera poco, la patronal a provocado un desabastecimiento total de los artículos de primera necesidad en la mercantil del campamento minero y de medicinas en el hospital” (LABOR No3, 1990:2).

En estas líneas se pone de manifiesto no sólo los métodos empleados por los empleadores y capitalistas para desconocer los contratos y la estabilidad del sector obrero minero, sino el método para buscar su precarización y salida de la empresa, táctica utilizada como método para desarticularlos de sus gremios, pero no solo ese método fue utilizado para este fin, también se utilizaron los métodos clásicos como son la desaparición y el amendrentamiento para desarticular a los obreros organizados, al respecto en ese mismo pliego de reclamos se pasa a denunciar “...el cobarde asesinato de tres trabajadores (Adrián Chanca, Teófilo Cuadros y Víctor Porras) perpetrados por efectivos de la base militar acantonada en San Genaro Huancavelica, sin que hasta la fecha se realice investigación alguna por parte del poder judicial, debido a la intimidación ejercida, por oficiales del ejercito” (LABOR No.3,1990:2).

Mecanismo que queda registrado como utilizado desde la década del 80 para desmovilizar al movimiento obrero y popular organizado, buscando con la desaparición y la intimidación hacer que el movimiento popular se inhiba de sus demandas, esta forma de visualizar  la salida a las protestas populares será un mecanismo recurrente no solo en la década de los 80 sino también en la década de los 90, en donde para la implementación del neoliberalismo ortodoxo se ha utilizado como mecanismo institucionalizado desde las altas esferas del estado peruano.

Finalmente señalaremos que en este número se informa de la continuación de la huelga indefinida de los obreros de TEJIDOS LA UNIÓN que presentaba una población proletaria de 3800 trabajadores que se habían quedado en la calle  exigiendo la reapertura de su centro de trabajo,  siendo este problema como lo señala LABOR: “Similar problema al de tejidos la Unión se presenta para los trabajadores  de las fabricas textiles Perú y Santa María, cerradas ilegalmente por los empresarios, bajo el pretexto de quiebra, argumento igualmente falso como el caso de la Unión. A su vez los trabajadores de Manufacturas Nylon denuncian que a pesar de ser el productor y poliéster, la pésima administración por parte del Banco Industrial del Perú ha llevado a la empresa al deterioro económico y financiero, lo que implica un inminente peligro de cierre”. (LABOR No3, 1990:2).

 

2.3.2 EL SHOCK NEOLIBERAL A LOS ALBORES DEL AUTOGOLPE DE  1992: UNA VISIÓN DESDE LABOR

El primer número del año 91 de LABOR data del mes de Mayo y es el número  4, la publicación al parecer a tenido problema para su salida, la conjetura tiene sus indicios en el tiempo de salida, las tres primeras publicaciones tienen lapsos como máximo de dos meses de diferencia, la fecha de este número es de mayo, y a salido al parecer como homenaje a Mariátegui icono representativo del movimiento Obrero y por la celebración del “Día  Internacional del Proletariado”, la carátula presenta un titular a manera de llamado “Recuperar la Simiente Mariateguista”.

Sin embargo ya para estos años el movimiento obrero esta ingresando a un periodo de crisis  y de desorganización, situación que es visualizada por LABOR y que se visualiza con el movimiento obrero de los mineros “De otro lado el proletariado  minero dio muestras de heroicidad, pero sus debilidades orgánicas y de dirección impidieron resistir y derrotar la ofensiva ideológica, política, militar y legal contra él” (LABOR No4, 1991:2).

El movimiento obrero en general a inicios de los 90 ingresa a una etapa de aguda crisis  dentro de sus organizaciones, una crisis en la que el sistema capitalistas  y sus defensores contribuirán inundando los medios con planteamientos que buscaron legitimar su nuevo modelo económico y desvirtuar cualquier alterno, acusándolo de obsoleto y de desfasado. Asimismo no debemos olvidar el contexto internacional que se vive tras la aparente derrota del llamado “socialismo existente” y “la victoria final” del capitalismo.

Con respecto a la ofensiva neoliberal aplicada en nuestro país LABOR en mayo del año 91, refiere A seis meses de implantada la política neoliberal del gobierno, no debe quedar dudas sobre quienes son los directos beneficiados. Además  del Imperialismo y el FMI, la gran burguesía exportadora y oligopólica. (LABOR No4, 1991:4).

Es decir las medidas implementadas por Fujimori tuvieron a los sectores sociales dominantes del país como los directamente beneficiados, la precarización del trabajo la inestabilidad laboral, el libre mercado, el desprendimiento paulatino de empresas publicas vendidas a consorcios privados serán los instrumentos que utilizaron los sectores sociales dominantes del país para acrecentar su capital y embolsarse las mayores ganancias.

Este es el ambiente casi inmediato luego de las medidas económicas dadas por el régimen Fujimorista, medidas que abrían las puertas de manera irrestricta  al capital extranjero en la creencia ortodoxa que sólo el capital privado salvará al país, y que teníamos que dar todas las condiciones necesarias para que este capital llegara, no importando que trajo la pérdida de derechos laborales adquiridos y el colapso de la empresa nacional.

Todas estas medidas trajeron la respuesta de los sectores sociales dominados del país, pero debido a la coyuntura internacional, al papel jugado por los medios de comunicación en este proceso y la crisis interna que vivía el país, este movimiento de protesta contra estas medidas careció de organización y unificación de criterios entre las centrales sindicales para enfrentar de mejor forma las medidas neoliberales que se estaban implementando.

Como una muestra del movimiento obrero en el interior del país podemos referir lo publicado por LABOR y que tiene como fecha el miércoles 9 de octubre del año 91, donde los siderúrgicos obreros y empleados se movilizaron e intentaron tomar las oficinas principales, enfrentándose a la represión policial y a los propios dirigentes, para hacer cumplir la defensa del reajuste automático por costo de vida. Pero esta lucha  no sólo se esta dando en  el plano político  y económico por los obreros, LABOR registra  también la lucha de diversos sectores sociales organizados cuando por ejemplo  se enfrentaron en Tambogrande[14] - Valle de San Lorenzo- el año 91, contra la empresa minera Francesa ARMG que auspició el neoliberal gobierno Fujimorista para explotar una mina a tajo abierta recibiendo el rechazo del pueblo y de los campesino que habían optado por la agricultura en la zona.

Las medidas neoliberales dadas por el régimen fujimorista y los resultados negativos para salir de la crisis hacían que la población empiece a darse cuenta que la salida de la crisis no estaba por la formula neoliberal. LABOR registra en su No. 4, la lucha del obrero minero por hacer frente a la política neoliberal que se intentaba aplicar a su sector y que traía consigo, lo que denominaron “la caricaturización de la negociación colectiva” para dejarla al libre mercado, la penalización del derecho de huelga, y la campaña contra los obreros y dirigentes acusándolos de “terroristas”.

Pero no sólo el sector de los obreros mineros  desplegó una lucha abierta contra el sistema neoliberal y el régimen Fujimorista sino también  el denominado proletariado metalúrgico el cual: “se encuentra librando una tenaz lucha en defensa de la estabilidad laboral, la vigencia de pactos y convenios colectivos, por aumento de salarios, contra la reducción de personal y vacaciones forzadas en defensa de los derechos conquistados. Numerosas bases se encuentran asumiendo medidas de lucha, principalmente paralizaciones y huelgas. Entre ellas los sindicatos de Nissan Motor, contra el despido masivo, Toyota del Perú contra la reducción de la jornada de trabajo y las “renuncias voluntarias”, Motor Perú contra el despido de 301 trabajadores  y el cierre de fabricas, Metal Empresa, Herramientas, Etramsa, Ceper Pirelli por la reposición de su dirigente Alfredo Lagos, Surge, Cobres Laminados, Inresa, Ligold, etc.”. (LABOR No5, 1991:2).

En el último número LABOR  denuncia en sus líneas los efectos que esta trayendo consigo la aplicación de la receta neoliberal en el Perú, el despido masivo de trabajadores, el cierre de fábricas, pero también pone en evidencia como el sector medianamente organizado del proletariado asume la defensa de su clase frente a la arremetida del sistema con medidas inmediatas de lucha.

Pero la lucha contra las medidas no sólo tuvieron de parte del estado acciones que buscaron reprimir de manera violenta las huelgas, tomas de locales, marchas, etc.; sino que también harán su aparición grupos paramilitares que cumplieron su papel  como agentes defensores del sistema económico  que el estado implementaba.

Todos estos indicadores de lucha contra el modelo neoliberal y sus mínimos resultados para las grandes mayorías del país son el contexto de la caída de popularidad del régimen hacia fines del 90, y la emergencia de la lucha de los sectores organizados como el minero, el de construcción etc. Es así que para mediados del año 91, la población (como señala  Alberto Adrianzén) empieza a ver la realidad social con diferente óptica:“... todos los días, con una puntualidad que envidiarían los británicos, se reúnen en diversos lugares de la capital los sindicatos en conflicto para protestar, no importa que ello signifique poner piedras en las pistas, botar basura, etc., porque de lo que se trata es de rechazar una política económica fundada en la insensibilidad del estado y en ingresos a casi de muerte. Entonces, y a diferencia de los meses anteriores, las demandas sociales aparecen legitimadas....Estamos tanto ante los signos de agotamiento de un estilo de gobierno y de aspectos significativos de un discurso sobre la crisis, como ante el anuncio de una probable redefinición de las escena política y social en el segundo año del mandato Fujimorista”.

LABOR en su última publicación comparte esta imagen del Perú, un agotamiento del modelo neoliberal y la forma como se aplicaba, la emergencia nuevamente de los sectores sociales  que buscaban defenderse de la aplicación de una política económica que estaba golpeando sus precarias economías y afectando su propia existencia, LABOR no pudo llegar hasta la instauración oficial de lo que ya había caracterizado como gobierno cívico – militar.

El autogolpe de 1992  fue el resultado entonces de todo este proceso, con un modelo neoliberal que se empezaba a  agotar y que trajo consigo que los sectores sociales dominantes aliados al ejecutivo con el pretexto de medidas fuertes para su lucha contra la corrupción y el terrorismo, ejecutaran un autogolpe que tuvo como único objetivo la aplicación ortodoxa del pensamiento neoliberal, el personaje ejecutor, el ministro de economía de ese entonces Carlos Boloña, es decir uno de los objetivos del golpe de estado de Fujimori, fue la implementación de manera ya pública de un régimen cívico – militar que con mano dura y con “leyes especiales” “ encamine el país hacia el desarrollo”.

 

III. CONCLUSIONES

La década de los 90 para Sudamérica estuvo caracterizada por la imposición de la receta neoliberal y la instauración de regímenes en los gobiernos cercanos a la política del imperialismo norteamericano y la adopción de las medidas económicas monitoreadas por sus órganos internacionales (BM – FMI –Club de París, etc.).

La implementación del neoliberalismo en el Perú tuvo como contexto favorable el clima de crisis económica y social que caracterizó los finales de la década de 1980, con el fracaso del gobierno aprista. LABOR como órgano de prensa hace su aparición a inicios de la década de los 90 y permite en sus líneas dibujar un escenario nacional caracterizado por la militarización del campo y ciudad. Advirtió la predisposición de los sectores dominantes nacionales a la receta neoliberal como alternativa para salir de la crisis.

 Asimismo este órgano periodístico pudo advertir el inicio de la ascensión de un gobierno que califico como cívico – militar, por el componente militar que se constituía en el respaldo del régimen. Debemos mencionar que las medidas neoliberales fueron implementadas con el apoyo del sector militar y ante el desgaste durante el primer año de su mandato el régimen preparó la adopción de un autogolpe que solo sirvió para poder ejercer en mayor medida sus medidas neoliberales.

Finalmente LABOR permite acercarnos a un movimiento obrero ya desarticulado por divisiones internas y la no presencia de una dirigencia que puedas hacer frente a las medidas neoliberales del gobierno y cuando se advertía la existencia de líderes o grupos de obreros de avanzada que iniciaban la lucha contra el sistema estos eran víctimas del régimen que no solo aplicó mecanismos coactivos sino en algunos casos las desapariciones o violaciones de los derechos humanos como queda comprobado en algunos casos con los obreros mineros.

 

 

ANEXOS

LABOR

Año 1 – No 1. Lima, Enero /Febrero 1990 Director: Moisés Zarzosa.

EL PUEBLO NO HA SIDO DERROTADO

Contenido:

-          Servir al Pueblo (Pág. 1): Contiene:

San Marcos en lucha contra el cierre.

Pueblo Rimense se queda.

Mineros en combate.

Gobiernos Regionales Tutelados.

FEDIP J.C.M. : Marcha a Palacio de Gobierno el 30 de enero 90.

Se reactiva CITE del Cusco.

Estudiantes Trujillanos repudian pacto APRA – Aguinaga.

Fundo Bocanegra contra Aprista Yabar y Secuaces.

Inmediata Reposición de inspectores Municipales.

Movimiento Campesino de Huaral y Barranca.

-          EDITORIAL.

-          Avanzada del Movimiento Popular rechaza farsa electoral (Pág. 4 –5)

Gloria eterna a los mártires de CROMOTEX. (Pág. 5)

Sindicato Textil Pimafime.  Sacar lecciones de su combatividad. (Pág.5)

Federación de Campesinos de Santiago de Chuco. “Nosotros no tenemos nada que ver con los electoreros”. (Pág.5)

-          Liberalismo profascista. (Pág.6)

El combativo FEDIP José Carlos Mariátegui.

 

-          XIV Muestra Nacional de Teatro. Abrir Nuevos caminos. (Pág. 7)

71 años de la conquista de la jornada de ocho horas. El proletariado peruano abre el rumbo a su emancipación. (Pág.7)

-          INTERNACIONAL

Rumania: bancarrota del revisionismo (Pág.8).

 

LABOR

Año 1 – No 2. Lima, Abril 1990 Director: Moisés Zarzosa.

VOTO VICIADO Y LUCHA DE MASAS.

-          SERVIR AL PUEBLO. (Pág. 2)

Campesinado del norte chico en pie de lucha.

Proletariado de Tejidos la Unión exige reapertura.

Trabajadores de Luz y Fuerza en Huelga Indefinida.

Alcalde Fredemista Morales contra los trabajadores Municipales de San Martín de Porres.

Rondas Celebran X aniversario en Chota.

SUTACE – Callao por reinicio de Huelga.

Alberto Flores Galindo No ha Muerto.

-          EDITORIAL. (Pág.3)

Fascismo o Revolución. (Pág. 4 –5)

Lucha de masas y voto viciado. Respuesta del pueblo a la ofensiva derechista y su farsa electoral.

Miseria del Reformismo.

 

-          SiderPerú: Reorientar el combate del proletariado siderúrgico. (Pág.6)

Después de un accidente de trabajo (Testimonio de Moisés Quinto: Agosto 1988).

-          CULTURAL (Pág.7)

Yuyachkani: El  Mito como evasión.

Lola Verastegui: Madre, artista y luchadora.

-          V. Lenin: Marxismo Leninismo y reformismo parlamentario. ( Pág.8)

-          Reparto de cosa ajena en el mercado de los ladrones (Roque Dalton).

 

 

LABOR

Año 1 – No 3. Lima, Junio 1990 Director: Moisés Zarzosa.

Ante el segundo acto de la farsa electoral las masas en lucha responden

VOTO VICIADO.

-          SERVIR AL PUEBLO (Pág.2)

Minero de San Genaro, Huancavelica, en Lima.

Movimiento barrial en combate.

FEDIP J.C. Mariátegui prepara gran marcha.

Proletariado textil en pie de Lucha.

Maestros de Santa: Avanzada Clasista en el SUTEP.

Universitarios en Huacho en pie de Lucha.

Frenar con las masas secuestros y genocidio contra el pueblo.

-          EDITORIAL

Voto viciado y alzamiento político revolucionario. (Pág.3).

Prensa Obrera y partido de clase. Mariátegui, propagandista y revolucionario.

Mariátegui, Clase obrera y partido Proletario.

-          Habla Ever Lázaro, dirigente del SUTE – Ancash. Huelga del SUTEP: bancarrota de Patria Roja y avance del clasismo.

La lucha es una escuela es una escuela y la victoria hija mayor del sacrificio

-          CULTURAL

El teatro poético de Vallejo “Obrero, salvador, redentor nuestro”.

-          INTERNACIONAL

Lituania, Azerbaiján, Letonia Ucrania. Perestroika: Voracidad contrarrevolucionaria del social imperialismo al desnudo.

LABOR

Año 1 – No 4. Lima, Mayo 1991 Director: Moisés Zarzosa.

RECUPERAR LA SIMIENTE MARIATEGUISTA.

VIVA EL 1ero de Mayo, día Internacional del proletariado.

-          SERVIR AL PUEBLO (Pág.2)

AAHH de “Naranjal” en lucha.

Estatales: por un congreso democrático representativo y de masas.

El pueblo de Bellavista impulsa su frente de defensa.

Tambogrande dice No! a la explotación de la mina.

A.H. Bocanegra fortalece la unidad.

-          EDITORIAL (Pág.3)

En torno a las jornadas de lucha y a la clase obrera: reagrupar las fuerzas de la revolución.

-          Lucha sindical y lucha revolucionaria. Por una táctica de clase para el proletariado minero. (Pág.4 –5 )

-          El problema agrario y campesino hoy. (Pág.6)

-          Vallejo, militante comunista. (Pág.7)

-          Reconstruir el partido proletario (Pág.8)

LABOR

Año 1 – No 5. Lima, Oct. Nov. 1991 Director: Moisés Zarzosa.

CONSEJOS OBREROS Y FRENTES DE TRABAJADORES CLASISTAS.

-          SERVIR AL PUEBLO. (Pág.2)

Chimbote: Exitoso movilización y paro de mercados del 9 de octubre desenmascara al APRA – IU.

Instituto Superior Regional de Celendin, aspiración popular.

La federación de rondas campesinas de Celendin se  fortalece

Proletariado metalúrgico en pie de Lucha.

In memorian Melissa.

-          La catástrofe que nos amenaza y como combatirla y enfrentarla con la clase y con las masas. (Pág. 3)

-          Luego de la Huelga, hacia donde va el SUTEP. (Pág. 4 –5)

-          Agresión gobiernista contra el campesino de Huaura. (Pág. 5)

-          Desenmascarar la farsa de la regionalización. (Pág. 6 –7)

-          El proletariado siderúrgico y sus tareas actuales.  (Pág. 8 – 9)

-          Jornadas del 9 y 11: ejemplo de combate proletario. (Pág. 9)

-          Federación Minera: Crisis de directiva o crisis de dirección. (Pág. 10)

-          Vigencia y proyección de los frentes de defensa. (Pág.11)

Una experiencia de organización y combate popular. (Pág. 11)

-          FEDIP “José Carlos Mariátegui” marcha a su II congreso. (Pág. 13 – 14)

-          63 Aniversario del P.C. del P.: reagrupar las fuerzas de la revolución y redoblar esfuerzos en la reconstrucción del partido de Mariátegui. (Pág.15)

Sobre la necesidad de una plataforma programática del proletariado y el pueblo. (Pág. 15)

-          Consejos obreros y la lucha por el poder. (Pág. 16 – 17)

-          Reconstruir la identidad revolucionaria de la izquierda. (Pág.18 –19)

-          Radiografía de una criminal estrategia imperialista. (Pág.20 – 22)

-          Derrumbe de la burocracia revisionista en la URSS. (Pág.23).

-          Por una opción proletaria en el arte y literatura. (Pág.24)

 

BIBLIOGRAFÍA

AMOROS, Mario

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1997                  ¿Fin de la Historia o Desorden Mundial?. Critica a la Ideología del Progreso y Reivindicación del Socialismo. Ediciones Antropos S.R.L. 2da. Edición. Colombia- Bogotá.

 

FUENTES MANUSCRITAS

 

Periódicos:

Labor. Organo del Proletariado Combatiente

-          LABOR. Año 1- No1 – Enero/Febrero  1990.

-          LABOR. Año 1- No2 – Abril 1990.

-          LABOR. Año 1- No3 – Junio 1990.

-          LABOR. Año 2- No4 – Mayo 1991.

-          LABOR. Año 2- No5 – Nov.   1991.


 

 

Notas Pie de Página

6 Ponencia presentada en el X Simposio Internacional de Estudiantes de Historia “Alejandro Málaga Medina”, realizado en Arequipa – Perú del 28 al 30 de septiembre.

]Egresado de la Escuela Académica Profesional de Historia, Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional Federico Villarreal, Miembro del Directorio de la Revista DE SER HISTORICO. Jefe de Práctica de la Universidad Nacional Federico Villarreal.

[1] Hacia inicios de la década de los 90 con la caída del socialismo existente, asistimos a la implementación en el mundo de la denominada Hegemonía Imperial, la cual no fue otra cosa que la imposición del sistema capitalista como modelo único de desarrollo y alternativa de progreso de los pueblos.

[2] El término Hegemonía Imperial, se subordina al concepto Imperialismo, como etapa del desarrollo capitalista, concepto que refleja una realidad que a querido ser disfrazada con nuevos términos como el de Globalización, este término será utilizado para hacer referencia a la unipolaridad del mundo luego de la  caída del régimen social imperialista ruso y la implantación del pensamiento único en el ámbito mundial.

[3] Cuando mencionamos el concepto estático – perfectible, lo hacemos para definir el actual discurso en el plano de las ciencias sociales que asumen que el proceso histórico mundial a alcanzado su plenitud  y  por tanto a dejado de ser dinámico, para dar paso a un sistema estático que a lo mucho aspira a perfecciones dentro del mismo sistema (Rivera:2003:112)

[4] La adopción de la receta neoliberal en Sudamérica tuvo como antecedente el caso de Chile en la década del 70, que con el golpe de estado confabulado por la CIA (Central de Inteligencia Americana)  y los sectores mas conservadores de la sociedad chilena, logró implantar un régimen dictatorial que encaminó a este país hacia la senda liberal y posteriormente neoliberal  Amoros (2004 )

[5] Es importante señalar que  la guerra interna en la que estaba sumido el estado peruano acrecentaba aun más la crisis económica - social. Fue en la década e los años 80 cuando dos grupos subversivos declararan la guerra al estado peruano, el primero autodenominado Partido Comunista del Perú Sendero luminoso (PCP – SL) el otro autodenominado Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA).

[6] Como Shock fue conocido el denominado Ajuste Estructural, la palabra fue muy bien utilizada por el PAP quien incluso llevo a un spot publicitario las consecuencias de su aplicación en el Perú.

[7] Al respecto Lostaunau Moscol (2004) menciona: “...la dictadura del Fujimorato reprimió violentamente al movimiento obrero con cárcel y muerte a sus dirigentes. Además, la privatización significó el despido de miles de trabajadores, la perdida de derechos laborales y la explotación del trabajador”.

[8] Ideólogo que aportó con sus escritos  las bases teóricas y herramientas ideológicas del movimiento obrero haciendo que este pueda dar  un salto cualitativo en su organización y  visión de clase social de avanzada y protagonista del cambio social, es decir con Mariátegui asistimos a la ascensión del proletariado peruano de “una clase en si” a un nivel de “clase para si”.

 

[9] Fundado en 1928, en Barranco (Lima), en casa del obrero ferroviario Avelino Navarro, donde también se reunieron José Carlos Mariátegui, Julio Portocarrero y otros obreros e intelectuales.

[10] A inicios de los años 90, el ambiente económico - social como ya lo hemos mencionado era de crisis generalizada y de critica situación económica.

[11] Sin embargo a diferencia de la década de los 70 caracterizada por un profuso movimiento popular y un dinámico movimiento obrero, hacia finales de los años  80 se ingresó a una etapa de crisis del movimiento popular, acentuado aún mas en la década del 90 bajo un contexto económico y social que contribuirá a la rápida inserción del discurso neoliberal y al desarticulación del movimiento popular.

[12] Un grupo paramilitar vinculado al régimen aprista que tuvo una actuación pública durante la segunda mitad del régimen fue el llamado “Comando Rodrigo Franco”.

[13] FEDIP –JCM: Constituyen las siglas del denominado Frente de Defensa de los intereses del Pueblo (FEDIP) que llevaba el nombre de José Carlos Mariátegui y se ubicaba en el distrito de Villa María

[14] Tambogrande, rico valle del departamento de Piura, es un representante de la riqueza agrícola de nuestro país  hasta el día de hoy vive bajo la amenaza de que las mineras ingresen a su territorio y traigan consigo el colapso de su producción y la contaminación de su fértil terreno con los residuos y relaves mineros.

 

* Pintura de Ricardo Carpani en: www.temakel.com

 

 

 

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Última actualización: 19 de Febrero de 2006.